Estoy mejor que nunca. Como no hacerlo, si por fin me encuentro nuevamente; como no hacerlo si por fin dejo que me encuentren; como no hacerlo si ahora vuelvo a comprender que en la crueldad de la vida es donde se esconden los mejores tesoros de uno mismo; como no hacerlo si tengo la constancia de que hay algo al otro lado del sol; como no hacerlo si ahora tengo la oportunidad de coquetear con las tensiones del prójimo, que generan mi rebeldía; como no hacerlo si lo racional es placebo y lo irreal no deja de ser fútil.

miércoles, 5 de marzo de 2014

MICRORRELATO

Trepó los peldaños pisoteando todas las cabezas que se le interpusieron. Al llegar a la cúspide fue feliz aplastando a los sobrevivientes, hasta que una brusca caída acabó rompiéndole el cráneo con el cetro que llevaba aferrado a la mano derecha.


En su lápida agoniza esculpida la retórica que escribió su mano izquierda; y el pasar del tiempo lo hizo leyenda.

5/03/2014


1 comentario:

  1. Da para diversas reflexiones... primero pense: el cetro no lo llevaba en la mano izquierda?, pero, claro, entonces habría escrito su obituario con la mano derecha... todo depende del espejo con que se miró.

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