Estoy mejor que nunca. Como no hacerlo, si por fin me encuentro nuevamente; como no hacerlo si por fin dejo que me encuentren; como no hacerlo si ahora vuelvo a comprender que en la crueldad de la vida es donde se esconden los mejores tesoros de uno mismo; como no hacerlo si tengo la constancia de que hay algo al otro lado del sol; como no hacerlo si ahora tengo la oportunidad de coquetear con las tensiones del prójimo, que generan mi rebeldía; como no hacerlo si lo racional es placebo y lo irreal no deja de ser fútil.

miércoles, 26 de marzo de 2014

EUTANASIA

¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Porqué esta todo oscuro acá? Siento que me muevo pero no causo impacto alguno en el ambiente. Deduzco que la oscuridad se debe a que mis párpados permanecen cerrados, a pesar del inhumano esfuerzo que hago por abrirlos. Próximos a mí se hacen cada vez más notorios los ecos de un sollozo constante, acompañados de un invariable pito, agudo e insoportable. Me pesan los anquilosados músculos, mas mi alma se hace aún más liviana que el mismo éter. Empieza un cosquilleo por mis miembros, el cual viene acompañado de esporádicos pinchazos. Mi tronco revela retortijones que me tienden en agonía, sin poder reducir los espasmos con masajes de mi inmóvil mano. El dolor es cada vez más agudo y las torturas se me acumulan. Un mareo nauseabundo se apodera de mí y en tortuoso dolor advierto que desmayaré en seguida.

Nuevamente tomo conciencia de mi ser, los sollozos son ya tan claros que podría hasta definir la corta distancia que los separan de mí. El agudo pito sigue entonando su insoportable chillido en tono fijo. Los dolores no han cesado realmente, pero aparentemente recupero de a poco el control en mis párpados. Con sumo esfuerzo procuro abrirlos y la lúgubre oscuridad torna en nebulosas tinieblas que aclaran paulatinamente, llegando a herirme las retinas el enceguecedor destello de una aurora adolecida durante largo tiempo.

Escucho que los sollozos paran de golpe y el ventear de la presencia vecina me alerta que alguien se incorporó de mi lado, a la vez que histriónicos gritos indescifrables brotan de su voz. Entre nebulosas percibo que se trata de la silueta de una mujer, mas no llego a enfocarla correctamente. A su lado se incorpora repentinamente una mancha blanca que se me acerca presurosamente. Calientes pinzas carnosas se posan en mis ojos y una luz brillante encandila mi magra visión, mientras las agudas palabras de una mujer testifican que sorpresivamente abrí los ojos, denotando un nudo en su garganta inmediatamente desenredado con el recurrente llanto que llevo registrado en mi memoria más cercana.


Una varonil voz de tenor procura desarticular el histérico ataque de pasión mientras resuenan palabras de alivio. Con cierta nitidez oigo que confirman lo sucedido y que en efecto mis pupilas, algo dilatadas aún, ya manifiestan signos vitales, que deduzco escasos en mí hace tan solo unos instantes anteriores a la escena. Simultáneamente se incrementan las voces y presencias difusas enturbian el ambiente, quebrando así mi cansado espíritu. Invocando descanso, mi debilidad nuevamente me hace flaquear. Mientras voy desvaneciendo nuevamente, oscurece mi mirada y se atenúan los confusos ruidos guturales de distintas gargantas. ¡Ahí viene un nuevo desmayo!

26/3/14

CONTINUARÁ...



2 comentarios:

  1. ¿Leíste el libro La Escafandra y la mariposa?

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  2. No lo leí, pero confío en que me lo prestes pronto para leerlo jejeje

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